jueves, 18 de diciembre de 2014

El Juego de la Imagen: "Águila Real" por Víctor Gordoa Fernández

EL JUEGO DE LA IMAGEN
“ÁGUILA REAL”
Por Víctor Gordoa Fernández

La obtención del título de la Liga MX por parte del América el domingo pasado es un claro ejemplo de cómo a pesar de todos los rumores y problemas extra cancha que vivieron durante la liguilla, el equipo supo mantener la unión y concentración en el torneo para transformar lo que bien pudo haber terminado en crisis y fracaso, en el campeonato que le dio su 12ava estrella.
Si bien es motivo de reconocimiento el profesionalismo de los jugadores y cuerpo técnico, es imposible no mencionar el pésimo manejo que tuvo la institución en torno a la salida de Mohamed como técnico del equipo. La directiva cometió un grave error de forma y protocolo al no analizar cuál era el mejor momento para dar a conocer la noticia. Sin embargo, Mohamed aún sabiendo que no iba a continuar al frente del equipo, siguió trabajando, logró el campeonato y además de salir ovacionado del Estadio Azteca, la afición lo percibe cómo el héroe y la víctima mientras que a la directiva del América la ven como la mala del cuento. Nunca sabremos por qué decidieron manejarlo de esta forma, pero seguramente hoy no están tan contentos por haberlo hecho así.

Sígueme odiando.

El domingo pasado se vivió una final que quedará marcada en la historia del futbol mexicano y en el corazón del Americanismo, ya que durante esta se presentaron una serie de símbolos que fueron estimulando poco a poco a la audiencia de tal forma que lograron unificar la percepción en torno al partido y sus protagonistas, dando como resultado el título número 12 que convierte al América en el equipo con más títulos en el futbol de nuestro país dejando atrás a las Chivas. Con este campeonato, las Águilas ganan una nueva camada de pequeños aficionados, pero también ratifican y acrecientan el título de ser el equipo más odiado de México.

Los símbolos del título.

1.- Adversidad.- El América tuvo que analizar, adaptarse y sobreponerse a varios elementos que estaban actuando en su contra; 1) la indisciplina y separación de Paul Aguilar. 2) La inminente salida de Mohamed y 3) empezar el partido yendo abajo en el marcador.
2.-Liderazgo.- Miguel Layún fue una pieza clave para llevar al América al título. Aprovechó sus redes sociales como un medio para crear un vínculo emocional entre el equipo y la afición generando confianza en ambas partes. Sin duda el capitán se ha convertido en un símbolo del americanismo.
3.- Emoción.- En el momento que el América consigue el segundo gol, el estadio se convirtió en una olla que mezclaba todo tipo de emociones y percepciones; mientras que por un lado los jugadores y aficionados del América festejaban estar alcanzado el objetivo. Del otro lado, los jugadores y aficionados de los Tigres estaban desesperados viendo como se quedaban con 8 jugadores y el trofeo se les iba de las manos.

La última del año

Ésta es la última columna del 2014. Quiero agradecer a Récord y a todos los que aquí colaboran por su trabajo, apoyo y confianza durante el año que termina. También a cada uno de los lectores quienes por medio de su retroalimentación hacen que esta columna sea mejor semana con semana. Mis mejores deseos para este 2015 y nos vemos en enero para seguir con este Juego de la Imagen.

martes, 16 de diciembre de 2014

"Carta navideña a quien manda" por Víctor Gordoa

VICTOR GORDOA
Carta navideña a quien manda

Estamos viviendo tiempos vertiginosos de cambio constante en los que, cuando apenas nos estamos acostumbrando a lo nuevo, ya están surgiendo otros escenarios a los que nos tenemos que adaptar rápidamente a veces sin tener tiempo para reflexionar acerca de la mejor manera de hacerlo. Usted mismo señor es un importante factor de cambio que rige los destinos de los más de cien millones de habitantes que vivimos en México y que estamos esperando que nos brinde las condiciones para poder tener las dos cosas que más deseamos: un buen lugar donde vivir felices y dinero en la bolsa para realizar nuestros deseos. Menudo reto. Hace mucho que no tenemos un líder a quien querer y creer, alguien a quien podamos seguir con convicción y simpatía, que despierte el deseo de trabajar juntos en búsqueda del bien común. Pienso que a nuestros gobernantes no los hemos podido conocer porque no se han comunicado abiertamente de manera más cercana, no se han atrevido a cambiar en sus fondos y formas conforme han cambiado los escenarios sociales considerando que el atajo para llegar a nuestra cabeza es nuestro corazón y que necesitamos sentir antes que pensar. Que un nuevo fondo bien planeado necesitaría forzosamente de nuevas formas bien producidas.
Hace ya veinte años que creé la Ingeniería en Imagen Pública pensando que podía ser de utilidad en nuestro país. Hoy lo constato todos los días. Durante este periodo el sector político no me ha sido ajeno. Soy testigo de que ya existe una nueva clase de política que sabe que tiene que cambiar pero que a pesar de sus esfuerzos no puede hacerlo en la medida deseada, ya sea porque no la dejan pues existe el riesgo de ser desconocido por sus pares más corridos o porque todavía el temor al cambio es más fuerte que el deseo de cambiar. Me he percatado del miedo paralizante que inmoviliza o retarda las decisiones políticas o económicas importantes. He sido testigo de la dificultad que existe para atreverse, para reconocer que los problemas inéditos pueden resolverse con soluciones inéditas. La he visto encontrarse de manera imprevista con enemigos que saben manejar mejor que ella las armas de la propaganda sofisticada por el simple hecho de que los agentes interesados en la desestabilización y la desarmonía se han atrevido a implementar nuevas estrategias que los convierten en verdaderos expertos de la manipulación de los sentimientos, y a ellos no se les puede enfrentar con instrumentos obsoletos que anteponen la conveniencia política, económica o personal.
Me he dado cuenta de que los políticos se han convertido en víctimas de la anti política con el afán de no arriesgar su imagen pública al través de la omisión, la distorsión, la negación o la confrontación entre quienes deberían trabajar unidos por el bien común, creyendo que con eso cuidarán la preferencia del gran elector, cuando éste, que somos todos, está deseoso de la proposición, de la superación, del avance como país. Debo confesarle que dichas circunstancias me han producido cierto grado de frustración pues pudiéndose no se quiere.
Me lo imagino sentado en su despacho enfrentando la incógnita de las decisiones futuras que tendrá que tomar en tiempos en los que deberá buscar el mayor rendimiento político con el menor costo de imagen pública teniendo al mismo tiempo que convivir con los dos únicos poderes mayores que el de usted: el del dinero global y el de la opinión pública. Sólo le pido que en medio de todo ello no se olvide de nosotros, los que queremos un mejor país porque podemos y lo merecemos. Le deseo que mediante un golpe de timón hacia un nuevo gobierno incluyente, firme y justo logre con hechos reconstruir la imagen pública de un estadista fuerte y decidido, sí, pero también la de un hombre querido que toque los corazones de los ciudadanos a través de una nueva actitud política que brinde resultados. Feliz Navidad y un mejor 2015 por el bien de todos.

imagenpublica.mx             @victor_gordoa

jueves, 11 de diciembre de 2014

El Juego de la Imagen: "Yo no creo en el futbol" por Víctor Gordoa Fernández

EL JUEGO DE LA IMAGEN
“YO NO CREO EN EL FUTBOL”
Por Víctor Gordoa Fernández

Esta frase me la dijo hace poco un taxista que me llevó al aeropuerto, y si bien era parte de una plática para tratar de hacer más ligero el trayecto, me dejó pensando y me di cuenta que cada vez más gente opina lo mismo. La credibilidad es un factor valiosísimo que se obtiene una vez que hemos logrado generar confianza en nuestras audiencias, y que si por alguna razón se pierde, costará mucho trabajo volver a ganar. Por desgracia, el futbol y sus integrantes están viviendo una crisis de este tipo, misma que ellos solos han generado sin darse cuenta y por supuesto sin saber cómo manejarla para salir de ella e intentar tener de vuelta la confianza de los aficionados. ¿Ustedes se la darían?
Incoherencia
Para que la imagen pública de una persona o institución tenga credibilidad, debe de existir coherencia entre el fondo y la forma. Ahora bien, ¿el futbol es coherente? Por un lado nos dicen que es un deporte en el que existen grandes códigos de honorabilidad, caballerosidad y competencia que se deben basar en el principio del “juego limpio”. Pero por otro lado salen a la luz y se han demostrado casos de amaño de partidos, sobornos para conseguir cedes, evasión fiscal, corrupción en casi todas las federaciones y por si fuera poco, espionaje dentro de la FIFA para tratar de comprobar que todo lo anterior es verdad. Hasta ahora nadie ha podido comprobarlo en su totalidad, pero independientemente de cuál sea la realidad, la gente percibe que es cierto y por lo tanto es verdad. Manejar una crisis de credibilidad como ésta, tratando que la imagen pública del involucrado no se vea afectada, no es una tarea sencilla pero es posible lograrlo de la siguiente forma: 1) aceptar la realidad, 2) no negar lo que es evidente, 3) establecer un vínculo emocional y 4) pasar de lo malo a lo bueno. Estos cuatro pasos funcionan únicamente cuando el hecho no se vuelve a repetir y la explicación es sincera, de lo contrario, el efecto será doblemente negativo generando rechazo absoluto ante la audiencia.
La imagen de la titularidad
Según estudios de percepción realizados a nivel internacional, la FIFA es la institución que más credibilidad ha perdido en los últimos años, ya que la gente la ve como una “mafia” que únicamente piensa en sus intereses económicos haciendo a un lado la parte deportiva. La imagen de la titularidad permea en la institución, y en este caso la mala imagen de la FIFA hace un gran daño a la de las demás federaciones y todos sus integrantes, ya que al hacerse públicos los malos manejos nos hace pensar: “si eso hace la cabeza, ¿qué no harán los de abajo?” ¿Se imaginan los manejos de las ligas locales? ¡Qué miedo!
Está claro que muchas personas en el mundo estarán de acuerdo con el comentario del taxista y muchas otras hasta se atreverán a asegurar que es cierto. La verdad es que las opiniones siempre estarán divididas debido a que se trata de la opinión de cada uno de nosotros de acuerdo a lo que percibimos y justamente por esto les pregunto: ¿ustedes creen en el futbol?
@VictorGordoaF             imagenpublica.mx

jueves, 4 de diciembre de 2014

El Juego de la Imagen: "¡Ardidos!" por Víctor Gordoa Fernández

EL JUEGO DE LA IMAGEN
“¡ARDIDOS!”
Por Víctor Gordoa Fernández

A pesar de que México está pasando por una situación difícil en cuestiones de seguridad, todavía es un país en el que uno cree que puede ir a ver un partido de futbol en familia. Pero después de ver lo ocurrido el fin de semana pasado, me convenzo más de que eso es cosa del pasado. Dicen que normalmente nadie se acuerda del que pierde, pero hay partidos que recordamos más por los “desmanes” del equipo perdedor que por otra cosa. Lo sucedido el domingo en el Estadio Jalisco fue un atentado directo a la cordura, el civismo y la inteligencia humana. No encuentro otra palabra más que cavernario para describir el comportamiento que mostró la barra del Atlas tras la eliminación. Este vergonzoso hecho evidencia que no sólo hay que saber tener un buen desempeño deportivo, sino también saber cómo enfrentar la derrota.
En la cancha
Si bien los principales causantes de los altercados del domingo pasado fueron los barristas, es momento de preguntarnos ¿qué piensa hacer la FMF para erradicar este tipo de comportamientos? Urge un plan de cero tolerancia contra la violencia en los estadios (que realmente funcione y se aplique), además de castigar severamente a la afición y a los equipos que no cumplan con el mismo. Por supuesto se verían afectados muchos intereses económicos, pero se ha comprobado que pegándoles en el bolsillo es la única manera de hacerlos responder y trabajar. Por otra parte, se tienen que incentivar los actos de caballerosidad y protocolos de respeto entre los equipos en la cancha sin importar quién sea el ganador y quién el perdedor. Saber ganar habla bien de un equipo, de su capacidad y competitividad, pero saber perder refleja la calidad humana, madurez y educación del equipo como institución, sus jugadores y por supuesto su afición.
La afición
Cuando nuestro equipo mete un gol los latidos del corazón se aceleran, brincamos, gritamos y hasta agarramos a besos y abrazos a la señora de las chelas, pero cuando recibimos el gol, sentimos que el corazón se nos va a la garganta y somos presa de un sentimiento de desánimo tan grande que tal parece que siempre hubiéramos sospechado la derrota. Así es el futbol, es un juego de pasiones y se vale sentir tristeza, coraje e incluso enojo, pero esto no justifica buscar la venganza por medio de los golpes. El futbol es un juego, así de fácil y como tal, lo que suceda se debe quedar en la cancha. Nosotros como aficionados, somos los que debemos pensar, asimilar la derrota y evitar los actos que le generan una mala imagen pública. Es importante que nos preocupemos por la percepción que damos del equipo al que apoyamos, hay que aprender a ser triunfadores respetuosos y perdedores dignos. La imagen de la institución permea en sus miembros, por lo tanto, la afición juega un papel importantísimo en cómo se percibe a un equipo. “Dime quién te apoya y te diré quién eres”. Como en cualquier juego nos tocará muchas veces ganar y otras tantas perder, tendremos que pagar apuestas y que nos paguen, molestar (en buena onda) y que nos molesten. Lo que no podemos hacer es que nos perciban como malos perdedores, en pocas palabras: ¡ardidos!

@VictorGordoaF                  imagenpublica.mx

martes, 2 de diciembre de 2014

" Se vale arrepentirse" por Víctor Gordoa

VÍCTOR GORDOA
Se vale arrepentirse

Sale el Presidente de México a proponer un plan emergente que remedie la inestable situación que se vive hoy por hoy en México y el resultado es negativo, lo critican y no le creen. Un poco antes la primera dama del país sale a dar la cara frente al escándalo que supone la adquisición de su casa y el resultado es el mismo, la critican negativamente y nadie le cree. Todavía antes el Procurador General de la República Jesús Murillo Karam sale a enfrentar a la prensa de cara a la nación para explicar el paradero de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa y aunque hay lujo de detalles y maleantes aprehendidos el resultado es el mismo, incredulidad, crítica negativa y exacerbamiento de pasiones violentas. Imagínense ustedes estar viviendo el mismo escenario día tras día, con sobrada razón el procurador dijo sincera y espontáneamente en una de sus apariciones “ya me cansé” y hasta eso se le tomó a mal. Está claro que esto está pasando a la clase política día tras día y que la falta de credibilidad seguirá de no darse un cambio en el fondo y las formas de la comunicación política.
Un poco de Teoría…
El asunto de la credibilidad como patrimonio y su relación con la reputación está íntimamente ligado con la Ingeniería en Imagen pública. Trataré de explicarlo en tres pasos. Primero: Imagen es la percepción que se origina por los estímulos que algo o alguien nos envían. Estos serán una fuente de gran información que nuestra mente decodificará rápidamente, otorgando una identidad a lo percibido. Esto es tan natural y fácil como decir “lo que acabo de percibir, sobretodo viéndolo y oyéndolo, me gustó y lo acepto… o me parece malo y por ende lo rechazo”. Si nuestros sentidos siguen percibiendo los mismos estímulos en diferentes ocasiones durante un periodo suficientemente largo, nuestra mente habrá arraigado la identidad con tal fuerza que será capaz de otorgar una reputación ya sea buena o mala. Entonces la reputación no será otra cosa más que una imagen pública sostenida en el tiempo. Segundo: Nuestra mente necesita de la coherencia para poder actuar. Cuando detecta algo incoherente en lo percibido prefiere rechazarlo o abstenerse de actuar, lo que finalmente es una forma sutil de rechazo. Tercero: La coherencia debe darse en dos sentidos: a) entre el nivel verbal de comunicación (lo que se dice con palabras) y el no verbal (lo que se dice sin palabras) el cual funciona de manera oculta y complicada otorgando a las cosas significados a veces inesperados, por ejemplo: la casa blanca. El otro sentido de la coherencia debe darse entre la esencia y la imagen, es decir entre el ser y el parecer, que quede esto muy claro, la esencia es el fundamento de la imagen de tal manera que de nada sirve parecer cuando no se es, y nadie creerá que algo es cuando no lo parece.
Un mucho de Práctica…
Ahora traslade lo anterior al terreno de la práctica política y encontrará la explicación del por qué la gente ya no cree a quienes la ejercen. La opinión pública no está encontrando coherencia entre el comportamiento político diario y la palabra política que se brinda entre discursos y explicaciones, es decir, no encuentra conexión entre lo que los políticos están diciendo con palabras y lo que los hechos dicen por sí solos sin ellas al grado de ponerse en duda la existencia de una buena esencia en los políticos, misma que en lo personal quiero creer que todavía existe, más nos vale. Urge por lo tanto un cambio de fondo empezando por el arrepentimiento y la autocrítica y un cambio en las formas con más hechos y menos palabras. Porque pienso que viene al caso cierro con un dicho que me gusta repetir a todos aquellos quienes me ayudan en mi trabajo diario: Al buen profesional se le reconoce por sus resultados, no por lo que dice, quien no da resultados, da explicaciones, ¿Así o más claro?

@victor_gordoa                                  imagenpublica.mx

jueves, 27 de noviembre de 2014

El Juego de la Imagen: "Y el campeón es..." por Víctor Gordoa Fernández

EL JUEGO DE LA IMAGEN
“Y EL CAMPEÓN ES…”
Por Víctor Gordoa Fernández

Después de 17 mediocres y aburridas jornadas, por fin llegó la parte del torneo que realmente interesa a los equipos, ya que sin importar lo exitosa o mediocre que haya sido la participación de cualquiera de estos en el torneo, si lograron calificar, tienen la gran oportunidad de ser campeones. Cuántas veces no hemos visto que el que se coló de “milagro” a la liguilla ¡termina levantando el título! Ahora resulta que no siempre el equipo que gana fue el mejor de la liga ¿No les parece totalmente incoherente e ilógico? Es un hecho que el sistema de competencia debe cambiar, pero también es una realidad que la liguilla es un excelente negocio y esto al final, es lo que de verdad importa. Hoy no podemos decir quién será el campeón, pero haciendo a un lado el aspecto deportivo y enfocándonos exclusivamente en el aspecto de la imagen pública, podemos darnos una idea de quién se merecería serlo.

Los que se aplicaron.

América: el equipo más popular de México. La obtención de resultados en los últimos torneos ha logrado hacer más fuerte el vínculo emocional con su afición. Es una institución que estimula coherentemente a sus audiencias; o lo amas o lo odias.
Tigres: es un caso perfecto que demuestra que la imagen es dinámica y aunque la percepción que tiene la afición del equipo y de su entrenador cambia radicalmente cada temporada, los han sabido estimular correctamente para afianzar y acrecentar la lealtad hacia la institución.
Atlas: los problemas que tuvo Tomas Boy empañaron el buen trabajo y desempeño que lograron dentro de la cancha. La imagen de la titularidad permea en la institución y definitivamente el equipo se vio afectado.
Toluca: aunque Cardozo goza de una gran identificación tanto con la institución como con la afición, por desgracia no ha logrado que el equipo sea percibido como lo solía ser con él como jugador; los rivales cada día le temen menos al diablo.

Los otros cuatro.

Jaguares: es una de las franquicias que más creció durante esta temporada. Una pieza clave del éxito fue Sergio Bueno quien hizo un gran trabajo y logró darle al equipo el equilibro entre el fondo y la forma generando credibilidad ante la afición.
Monterrey: después de pasar por una etapa de cambios e inestabilidad, logró retomar su nivel y volver a ser un equipo protagonista del torneo. Al ser uno de los equipos que más contacto y cercanía tiene con su afición comunica la gran unión y entrega que hay entre ambas partes.
Pachuca: es la institución con mejor desempeño y porcentaje de efectividad en las liguillas. Se le percibe como un equipo serio, comprometido y profesional; es difícil entender las finales sin los Tuzos.
Pumas: a los Pumas siempre se les ha percibido como un equipo comprometido, aguerrido y entregado. Características que al parecer perdieron este torneo ¿Realmente se merecían calificar?; los universitarios tienen que aprovechar la oportunidad de recuperar su esencia.
 Como podemos ver, los ocho equipos cuentan con las características necesarias para proyectar una imagen pública coherente. Por lo tanto, podemos asegurar que el campeón es: ______________.


@VictorGordoaF               imagenpublica.mx