miércoles, 22 de diciembre de 2010

Aumenta la cantidad de Scrooges

(Publicado en Excelsior el 22 de Diciembre de 2010)     

Ha llegado la Navidad y con ella la repetición de lo que debe ser para todos y cada uno de nosotros: Un tiempo de Paz y Felicidad en el que la armonía entre todos y con todo debe reinar… entonces… ¿Por qué hay más Scrooges que antes? Si nos aislamos un momento del torbellino que está pasando a nuestro lado y hacemos un alto en el frenesí de esta época, podremos observar un panorama muy diferente al que idílicamente se nos ha planteado. Si analizamos el lenguaje corporal de la mayoría de la gente, descubriremos una serie de gestos que revelarán las emociones negativas que se han ido acumulando, cuyas causas están bien claras.


Culpa y Estrés...
Somos muchos y ya no cabemos. El ruido que producimos es tanto y tan grande que ya ni cuenta nos damos de la forma tan caótica como todo está transcurriendo. De esta manera nuestros rostros revelan una gran cantidad de tensión, porque la obligación de dar es mucha y el dinero no alcanza para satisfacer la gran expectativa que ha despertado la “época de dar”. Porque el tiempo tampoco alcanza para poder dar cumplimiento al trabajo que se acumuló en la oficina por tratar de meter un mes de trabajo en tan sólo diecisiete días. Porque la decisión del lugar y compañía para pasar la Nochebuena y la Navidad se complica debido a que no sabemos o no queremos hacerlo en la forma como se nos está planteando. Porque las aglomeraciones en todos los sitios son inevitables y significan una gran pérdida de tiempo y de energía. Entre las tiendas absurdamente llenas de gente que está comprando por comprar, los restaurantes a tope albergando tantas y tantas reuniones de fin de año que arrojan como saldo miles de congestiones etílicas por hora, y las calles llenas de obras que lucen interminables y las hacen intransitables, el poder desplazarse por la Ciudad de México se ha convertido en un proceso doloroso que necesita de un par de horas para poder llegar a cualquier sitio. Fíjense cuánta gente tiene cara de sufrimiento al pagar lo que están comprando o consumiendo y es que saben bien que en enero vendrán los problemas por haber rebasado la capacidad de gasto y se tendrán que pagar las consecuencias del desenfreno. Ni modo, el chiste es no dejar de hacerlo ahora, después ya se verá.

La Depresión...
Está comprobado que diciembre trae consigo más depresiones que cualquier otra época del año. Los expertos en los temas psicológicos lo atañen a causas físicas como el frío o la ausencia del sol y a causas mentales, tejidas alrededor de sentimientos como la nostalgia y la tristeza. Paradójicamente la Navidad es la temporada en la que más se recrudece el sentimiento de soledad y muchos deambulan por ahí rodeados de gente pero desolados por dentro. Es lógico que el proceso deba encontrar una válvula de salida y que en no pocas ocasiones ésta sea la Ira. Un enojo incomprensible hacia todo lo que signifique la Navidad y sus expresiones convencionales y así entre más villancicos escuchen este tipo de personas y más abrazos reciban, más ira producirán. ¿Ya se dieron cuenta cuántos Scrooges andan por ahí?

Víctor Gordoa

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