Desde Monreal hasta Aguirre (Identidad Política Perdida)
Participación en el programa Panorama Informativo de 88.9 FM del 2 de Febrero de 2011.
Haga clic aquíSuscríbase al podcast de estos audios añadiendo a su iTunes la siguiente URL: http://blog.imagenpublica.com.mx/feeds/posts/default(A continuación, la editorial con el mismo tema publicada en Excelsior el 2 de Febrero de 2011)
La imagen de la titularidad permea en la institución y la de ésta en todos sus miembros, dictan dos de los axiomas de la imagen pública. Cuando ambas imágenes, la personal y la institucional convergen en una audiencia, ésta puede darle mayor o menor relevancia a cualquiera de ellas dependiendo de cómo haya sido su experiencia al relacionarse con cada una. De ahí que en el caso de la formación de una imagen política haya quien prefiera al partido sin importar quién sea el candidato (así se conforma el llamado voto duro) o que su preferencia se incline por una persona independientemente del partido que la postule.
Antes la imagen era clara...
Antiguamente la imagen de los partidos políticos solía estar claramente definida y sus miembros podían ser descritos como arquetipos: El PRI era percibido como el partido poderoso que gobernaba, que cometía abusos y corruptelas cuya posición política parecía que era de centro izquierda pero no mucho, pues a la mera hora se cargaba a la derecha. El priísta era un individuo de cincuenta años, enchamarrado, de lentes oscuros, sombrero y bigote, medio panzón y bueno para tomar, sobre todo whiskey. El PAN era el partido de oposición ubicado a la derecha y sus miembros eran personas de traje que trabajaban en las empresas, educados en instituciones privadas, medio mochos y atildados, que no solían beber a menos que fuera champaña en las ocasiones especiales. Cuando se crea el PRD como escisión del PRI, el nuevo partido se coloca claramente a la izquierda ganándole así el hueco desatendido a su fuente política. Pronto la ciudadanía otorgó al perredista la imagen de un “joven” de treinta y cinco años, despeinado y con barba rala, vestido con chaleco tejido, jeans y zapatos de suela de goma, bueno para los golpes y bailar danzón con su compañera, resistente bebedora de tequila.
Hoy todos son iguales...
Pero en los tiempos actuales desde Monreal hasta Aguirre todo ha cambiado y los políticos ya suelen migrar de partido como cambiar de calcetines, de un día para otro, sobre todo cuando detectan que la suerte partidista no les favorecerá con una candidatura al poder ejecutivo. Ya es asunto común que un político cualquiera renuncie tranquilamente al partido que lo llevó a la posición de poder que usufructúa para aceptar inmediatamente la candidatura de la institución rival, aunque tenga que competir políticamente contra los suyos a quienes juró lealtad (Antiguamente a ese hecho se le llamaba traición, hoy tan solo conveniencia política) Así los priístas se han hecho perredistas, los panistas priístas y los perredistas antiperredistas, y si a eso le sumamos que sus propios partidos estén favoreciendo las alianzas con los archirrivales aún a costa de sus ideologías, el resultado es la pérdida paulatina de la identidad política, como consecuencia de la confusión generada en la mente del ciudadano debido a las imágenes públicas mezcladas. El problema es que la gente ya percibe a todos los políticos como la misma cosa, por lo que el costo de imagen pública a pagar será altísimo en el futuro, ya que rehacer la percepción diferenciada será mucho más difícil, tardado y costoso que si se hubiera cuidado desde su origen. En fin… tal parece que la consecución del poder lo vale.
Víctor Gordoa
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Gracias por su comentario. Para mayor información puede visitar nuestra página web: www.imagenpublica.mx
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
Enlaces a esta entrada:
Crear un enlace
<< Página principal